Level Up! existe gracias a lectores como tú. Periodismo independiente: sin anuncios, sin sponsors, sin clickbait.
UNIRME POR 6€/MESPhil Spencer se ha jubilado después de 38 años en Microsoft y 12 al frente de Xbox. Sarah Bond ha dimitido tras no ser nombrada su sucesora. Asha Sharma, procedente del departamento de inteligencia artificial de Microsoft, es la nueva CEO de la división. Y nosotros nos hemos sentado a intentar entender qué significa todo esto y hacia dónde va Xbox.
Alfonso hace una retrospectiva exhaustiva de la era Spencer: la Xbox One que heredó en 2014 (con el desastre de Kinect, Don Mattrick y las políticas de conexión permanente), los 86.000 millones de dólares en adquisiciones (Mojang, Zenimax, Activision Blizzard), los ingresos triplicados hasta los 23.460 millones, la creación de Game Pass con sus 37 millones de suscriptores. Pero también la otra cara: 35 millones de Xbox Series vendidas frente a 86 millones de PlayStation 5, cero propiedades intelectuales convertidas en fenómenos culturales en 12 años, miles de despidos y una identidad de marca disuelta. La paradoja Spencer: cada decisión fue individualmente lógica, pero el resultado acumulado fue vaciar a Xbox de lo que la hacía especial.
De ahí pasamos a la doctrina Nadella. Alfonso traza el patrón del CEO de Microsoft: Azure, Microsoft 365, Copilot, la muerte de Windows Phone, Cortana, Mixer, Groove Music. Cada marca de consumo que no generaba los márgenes operativos que buscaban ha terminado cancelada. Xbox ha sido la única superviviente, pero sobrevivió porque Phil Spencer luchó políticamente por ella durante 12 años. Y ahora Phil Spencer ya no está. La predicción: Game Pass terminará llegando a PlayStation, tarde o temprano. Y la reflexión: ¿es el destino de Xbox convertirse en una SEGA post-Dreamcast? ¿Es eso una tragedia o una liberación?
También hablamos de Sarah Bond. Su marcha no fue mencionada en ninguno de los memorandos oficiales de Microsoft. Ni por Spencer, ni por Nadella, ni por Sharma. Alfonso argumenta que se ha utilizado como chivo expiatorio: ejecutó la estrategia que Phil Spencer respaldaba, pero el CEO se va como estadista y ella como culpable. La estrategia multiplataforma que lideró, sin embargo, sigue vigente bajo Sharma.
Y luego está Resident Evil Requiem. Marc lleva 16 horas jugadas el día de su lanzamiento y tiene mucho que contar. El juego se construye sobre una dualidad: Grace Ashcroft (hija de Alissa, de Resident Evil Outbreak) representa el survival horror clásico, la indefensión ante la estructura de biopoder; Leon Kennedy es el arcade, el empoderamiento individualista, el anacronismo consciente de una franquicia que sabe que necesita evolucionar. Dos géneros en un mismo juego: primera persona con Grace (exploración, puzzles, recursos limitados, zombies con identidad propia que no se regeneran) y tercera persona con Leon (acción, créditos por matar, compra de armas). Marc defiende que Capcom ha invertido la nostalgia: donde Resident Evil 5 ofrecía el confort del fanservice con Wesker y Jill Valentine, aquí la nostalgia duele. Lo que reconoces del pasado tiene consecuencias, y esas consecuencias son duras. Las partes de Grace le han recordado más a Silent Hill 2 Remake que a un Resident Evil.
» Escuchar en Spotify
» Escuchar en Apple Podcasts
» Escuchar en iVoox
Level Up! existe gracias a lectores como tú. Periodismo independiente: sin anuncios, sin sponsors, sin clickbait.
UNIRME POR 6€/MES