La caja de GTA 6 no contendrá disco. Y eso, que parece un detalle de logística, es el final discreto de medio siglo de historia material del videojuego: la última caja que pesa nunca volverá a pesar.
Un cuento de Borges, la niebla de la Nintendo 64 y un camello de Google Earth. Por qué el recuerdo más nítido de Ocarina of Time es un descampado vacío, y por qué el mapa perfecto —el que Breath of the Wild te obliga a dibujar— es siempre, como sabía Borges, un mapa muerto.
Desmenuzamos el memorando del reset de Xbox y las palabras de Satya Nadella: por qué los cierres y la aritmética imposible de Game Pass eran inevitables cuando se acabó el dinero barato. Y Marc analiza Mina the Hollower, la trampa nostálgica de Yacht Club Games. Más GTA 6
Entre un Final Fantasy y el siguiente caben catorce años, una carrera universitaria y unos cuantos fans que no llegan vivos al estreno. Notas sobre las franquicias que envejecen más rápido que nosotros.
Atsumori lleva seiscientos años repitiéndose en el mismo escenario y nadie se cansa. Por qué Zelda no es repetición perezosa, sino liturgia: el rito, el calendario y el gesto que vuelve.
Bardos, tapices, oráculos arbóreos y una Piedra de Rosetta jugable de 1991. Por qué Zelda es la única saga del videojuego AAA que ha aceptado el oficio del cronista: escribirle los anales a un reino que no existe.
Repasamos el No E3 2026: el mejor Summer Game Fest de Geoff Keighley, una Xbox desnortada, Gen Atlas de Fumito Ueda, Resident Evil Veronica, Final Fantasy VII Revelation, Persona 6 y ese Ocarina of Time sin apellidos que vuelve a contar la leyenda con el mismo nombre.
El teaser de Ocarina of Time dura minuto y medio y enseña a un niño durmiendo. La indignación es comprensible. La imagen, exactísima. Este artículo va de cómo pueden ser verdad las dos cosas a la vez.
Cuando veo a Sugawara en Stranger Than Heaven tengo la impresión de que alguien está saldando una deuda. Cuando veo a Tupac, de que alguien está cobrando una deuda