En 2010 Roger Ebert sentenció que los videojuegos nunca serían arte. Hoy se condena a Red Dead Redemption 2 por parecerse demasiado al arte. Ganamos aquel pleito: el premio era una jaula nueva.
Por primera vez en la historia del medio, las consolas no bajan de precio: suben. Y mientras el aparato que fue de todos se encarama a la vitrina, los jóvenes se marchan por otra puerta. La historia del fútbol ya nos contó cómo termina esto
La caja de GTA 6 no contendrá disco. Y eso, que parece un detalle de logística, es el final discreto de medio siglo de historia material del videojuego: la última caja que pesa nunca volverá a pesar.
Entre un Final Fantasy y el siguiente caben catorce años, una carrera universitaria y unos cuantos fans que no llegan vivos al estreno. Notas sobre las franquicias que envejecen más rápido que nosotros.
El teaser de Ocarina of Time dura minuto y medio y enseña a un niño durmiendo. La indignación es comprensible. La imagen, exactísima. Este artículo va de cómo pueden ser verdad las dos cosas a la vez.
Cuando veo a Sugawara en Stranger Than Heaven tengo la impresión de que alguien está saldando una deuda. Cuando veo a Tupac, de que alguien está cobrando una deuda
Insomniac dice que Logan no disfruta la violencia. Pero el juego está diseñado para que tú sí lo hagas. Y esa contradicción es quizá lo más fascinante —y lo más incómodo— que Marvel: Lobezno tiene que ofrecer
Cinco películas de Daniel Craig deconstruyeron a James Bond pieza a pieza. IO Interactive ha decidido hacer la operación inversa, y dedica veinte horas a volver al taller donde la vajilla se fabricó. La respuesta no tiene absolutamente nada de posmoderna.
Una cinta grabada en Melbourne sobre una California que solo existió en E.T. y en American Graffiti. Sobre Mixtape, la nostalgia como modo de producción y la sospecha de que ya no estamos imaginando un futuro, solo reciclando un pasado que tampoco fue nuestro.
Hay un reproche que orbita sobre Mixtape desde el primer minuto: que apenas es un videojuego. La acusación es injusta, pero no del todo. Lo interesante no es responderla. Lo interesante es preguntarse por qué, después de quince años, seguimos teniendo que responderla.