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UNIRME POR 6€/MESHay una imagen que no me quito de la cabeza desde el jueves por la noche: un pollo antropomórfico hipertrofiado repartiendo puñetazos con ondas de choque a hordas enteras de enemigos mientras la audiencia del State of Play de PlayStation intentaba entender qué estaba pasando. No es una broma. Es Project Wildness, un musou coreano basado en una novela llamada El pájaro que bebe lágrimas, y resume bastante bien el tono de una conferencia que empezó tímida y terminó dejándonos con la mandíbula desencajada.
Porque lo gordo no fue el pollo. Lo gordo fue todo lo demás.
Konami, de vuelta de entre los muerto
Silent Hill Townfall en primera persona, desarrollado por Screen Burn (los de Stories Untold) y producido por Annapurna, ambientado en un pueblo costero de Escocia. Metal Gear Solid Master Collection Vol. 2 liberando por fin a Guns of the Patriots de su secuestro de 18 años en PlayStation 3. Castlevania: Belmont's Curse en 2D codesarrollado con Evil Empire y Motion Twin, los creadores de Dead Cells. Konami, la misma Konami que hace unos años era un meme viviente entre máquinas tragaperras y cabezas de anime en el PES, está tomando decisiones audaces. Y nos encanta.
PlayStation cierra con triple bomba
Cuando pensábamos que el State of Play terminaba con Saros de Housemarque (30 de abril), Sony nos soltó el anuncio del remake de la trilogía original de God of War — los tres juegos rehechos desde cero — y, como broche, un shadow drop: God of War Sons of Sparta, un Metroidvania 2D pixel art canónico, disponible ya. Control Resonant de Remedy se vio tan bestial, tan NieR, tan Devil May Cry, que da miedo pensar que pueda ser lo último que haga el estudio si las cosas se tuercen con su nuevo CEO.
Dragon Quest VII Reimagined: recordar duele
En la segunda mitad del episodio nos sumergimos en Dragon Quest VII Reimagined, una obra que no es un remake al uso sino una reinterpretación que recorta 40 horas del original, simplifica mazmorras y rediseña la experiencia con estética de diorama y marionetas. Un juego que habla de la memoria, del trauma de desenterrar el pasado, de islas olvidadas que se materializan cuando alguien las recuerda. La paradoja: un juego sobre el esfuerzo de buscar que no te deja perderte. El puntito amarillo que te marca siempre el camino contradice la propia filosofía de la obra. Y sin embargo, nos está encantando.