Una cinta grabada en Melbourne sobre una California que solo existió en E.T. y en American Graffiti. Sobre Mixtape, la nostalgia como modo de producción y la sospecha de que ya no estamos imaginando un futuro, solo reciclando un pasado que tampoco fue nuestro.
Hay un reproche que orbita sobre Mixtape desde el primer minuto: que apenas es un videojuego. La acusación es injusta, pero no del todo. Lo interesante no es responderla. Lo interesante es preguntarse por qué, después de quince años, seguimos teniendo que responderla.
Llevo días sin soltar el mando y no paro de pensar que a Asimov le encantaría este juego.
Tras la muerte de Kubrick, Spielberg hereda su último proyecto a medio